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Testimonio Experiencia SAN DAMIÁN'24 - Cáceres

14 Agosto 2024

La Experiencia San Damián se podría definir como un momento de encuentro y no solo con amigos, monitores o frailes; sino para mí personalmente con Dios.

San Damián no es un campamento cualquiera. Cada verano, la experiencia nos da la oportunidad de sumergirnos dentro de la fe y salir de cierta manera del piloto automático utilizado en la rutina. A través de actividades como el voluntariado o momentos de reflexión, nos permite pararnos a analizar y cambiar en ocasiones el enfoque que se tiene sobre la vida.

Teniendo como referentes a San Francisco y Santa Clara de Asís, durante estos días los jóvenes que formamos parte de esta vivencia hemos puesto al servicio de organizaciones que necesitaban nuestra ayuda nuestro tiempo y energía. Sin duda, esas horas con otros voluntarios y personas necesitadas han servido para enriquecernos como individuos. A la vez que cada uno de nosotros aportaba su granito de arena y ayudaba al prójimo.

En este sentido, lo que hace realmente especial estos días son las personas que forman parte de esta experiencia. A lo largo de los años, he conocido a gente que me han enseñado el verdadero significado de comunidad y siempre los recordaré con una gran sonrisa. Monitores como Laura y Mercedes o frailes como Madueño, son una fuente de inspiración y principales responsables de hacer realidad la Experiencia San Damián. Lo que se vive dentro de ella, me resulta difícil de explicar, ya que está llena de momento donde se puede ver a Dios nítidamente a través de gestos y actividades.

A modo de conclusión, San Damián ha sido imprescindible en mi camino dentro del cristianismo y me ha enseñado que además de que Dios siempre está acompañándonos, también tiene un plan para cada uno de nosotros.

Carolina García-Agúndez Jiménez, de Sevilla

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