Jubileo de Roma: testimonios (IV)
Os dejamos nuestro último testimonio que nos han dejado nuestros jóvenes del jubileo de Roma. Os dejamos con el de Lucía Mateos, desde Marchena.
Una marchenera, su mochila y su guitarra se disponen a pasar más de 12 horas en autobús con sus amigas rumbo a Roma. Vivirá una experiencia que guardará siempre en su corazón, marcada por la alegría y la fraternidad.
Soy Lucía, y he tenido la suerte de participar en el Jubileo 2025 en Roma junto a los franciscanos, dentro de la propuesta nacida en la JMJ 2023 por el Papa Francisco. Además, fue muy especial vivirlo con el Papa León XIV, que nos anima a aspirar a la santidad.
Desde el primer momento me impresionó ver a tantos peregrinos de todo el mundo. Roma se convirtió en un lugar de encuentro y de oración, donde se respiraba fe en cada rincón. Como iba con los franciscanos, uno de los momentos inolvidables para mí fue el Día del Perdón, 2 de agosto, donde en la confesión experimenté que Dios me quiere, que desea abrazarme, sorprenderme con su misericordia y que me comprende más de lo que yo misma puedo.
Me marcó también la fraternidad vivida en el grupo. Compartir la oración, las celebraciones y hasta los momentos sencillos de la vida cotidiana me ayudó a descubrir que estamos llamados a ser testigos de la victoria de Jesucristo, unidos como Iglesia universal y siguiendo el camino de san Francisco.
De este Jubileo me llevo la certeza de que, gracias a nuestra fe, tenemos la fuerza para creer que el día de mañana puede ser mejor que hoy. Y, sobre todo, he aprendido a ser más servicial, porque nuestra vida no es solo para nosotros, sino para los demás.
Agradezco al Señor y a la familia franciscana esta oportunidad. Estoy convencida de que, con lo que he recibido, estoy llamada a ser luz, esperanza y vida para alguien.




