Domingo 22º Tiempo Ordinario: "Si alguno quiere venir en pos de mí..."
Si alguno quiere venir en pos de mí... Desde el tiempo que llevamos trabajando con los jóvenes son muchas alegrías las que podemos vivir junto a ellos, pero también es cierto que también ha habido momentos de tristeza (aunque no sólo con los jóvenes...). Entristece ver a jóvenes que abandonan la fe, se alejan de la Iglesia, por querer construir una fe al consumidor, una fe que no implica, una fe de "buffet libre" donde sólo cojo lo que más me gusta... Y todos sabemos (aunque nos cueste), que aunque el dulce siempre nos deleita, hay que pensar en comer con cierta variedad para llevar una vida sana; si no, al tiempo, que nuestro cuerpo dirá "hasta aquí he llegado"...
Y es lo que le ocurre a Pedro y quiere confrontar Jesús. En la cabeza de Pedro no entran los parámetros que le está diciendo Jesús: ¿sufrir? ¿morir? Y es que a nadie le gusta complicarse la vida. Mejor llevar un seguimiento de Jesús a la carta, desde casa, sin muchas complicaciones, donde el esfuerzo sobra, donde la Iglesia sólo estorba, donde mejor no hablar de pecado que eso asusta... Pero, como hemos dicho estas últimas semanas: cuando alguien apuesta por un camino, por un sueño, por una ilusión... le echa tiempo, esfuerzo, ganas, ilusión...
Y viene ahora una frase que lleva dándome vueltas desde que leí el Evangelio de este domingo: "piensas como los hombres, no como Dios". ¿Qué significa pensar como Dios? Quizás si nos preguntáramos que pensaría Dios en cada una de las situaciones de nuestra vida, seguro que todo nos iría mejor. ¿Te has parado a pensar qué piensa Dios en eso que te ronda por la cabeza, que te preocupa, que te obsesiona, o que te ilusiona o te apasiona?
Querido amigo, te invito a que te atrevas a vivir esta aventura de la fe. Hay de todo, ya te lo aviso. Pero el camino merece la pena recorrerlo, sobre todo juntos... Se hace camino al andar...




